Luces amarillas desde Estados Unidos para la economía costarricense
Los más recientes datos del mercado laboral de Estados Unidos no deben leerse como un hecho aislado, sino como una señal temprana de enfriamiento económico con posibles efectos de arrastre sobre economías altamente abiertas como la de Costa Rica.
En diciembre de 2025, la economía estadounidense creó apenas 50.000 nuevos empleos, por debajo de las expectativas del mercado y de la cifra revisada de noviembre (56.000). Con ello, 2025 cerró con 584.000 empleos creados, muy lejos de los casi 2 millones registrados en 2024, convirtiéndose en el año más débil desde la pandemia.
Aunque la tasa de desempleo descendió levemente de 4,5 % a 4,4 %, el mensaje subyacente es claro: la creación de empleo se ha desacelerado de forma sostenida y el mercado laboral muestra signos de fragilidad.
Lectura económica del dato
Más allá del titular, el foco está en la tendencia. El crecimiento del empleo ha perdido tracción durante el último año, mientras sectores como el comercio minorista y el empleo federal han registrado caídas relevantes. Al mismo tiempo, el crecimiento observado en restaurantes, salud y asistencia social no compensa plenamente la debilidad general.
Este contexto refuerza la expectativa de que la Reserva Federal evalúe recortes de tasas de interés antes de lo previsto, con el objetivo de estimular la economía. No se trata de una recesión inminente, pero sí de un escenario con “luces amarillas”: menor dinamismo, cautela empresarial y priorización del control de costos.
Canales de impacto para Costa Rica
La relevancia de este informe para Costa Rica es estructural. La economía costarricense mantiene una interdependencia profunda con Estados Unidos a través de varios canales:
- Comercio exterior: cerca del 40 % del comercio total del país se concentra en ese mercado. Destacan los dispositivos médicos (aprox. 44 % de las exportaciones) y productos agrícolas clave como piña, banano y café.
- Inversión extranjera directa (IED): alrededor del 73 % de la IED que recibe Costa Rica proviene de Estados Unidos, con flujos que alcanzaron USD 4.321,6 millones en 2024.
- Zonas francas y nearshoring: la presencia de multinacionales tecnológicas y de manufactura avanzada ha consolidado al país como un centro regional de alto valor agregado, sensible a los ciclos de inversión global.
- Turismo: Estados Unidos aporta el 56 % de los ingresos turísticos. Una desaceleración del empleo afecta directamente el poder adquisitivo y la intención de viaje, presionando un sector que genera más de 183.000 empleos directos.
A estos canales reales se suma el canal financiero: cambios en la política monetaria estadounidense influyen en tasas de interés, flujos de capital, tipo de cambio y costo de financiamiento externo, variables clave para la estabilidad macroeconómica local.
Conclución
El mensaje no es alarmista, pero sí preventivo. Para Costa Rica, el riesgo no es inmediato ni sistémico, pero sí relevante en un horizonte de 6 a 12 meses si la desaceleración estadounidense se consolida.
En economías pequeñas y abiertas, los ciclos externos no se discuten: se gestionan. Esto refuerza la necesidad de anticipación, diversificación de mercados, fortalecimiento de la competitividad y monitoreo cercano de las decisiones de política monetaria internacional.
Más que una mala noticia puntual, estos datos constituyen una advertencia temprana para ajustar estrategia y reducir vulnerabilidades antes de que el ciclo externo se vuelva más adverso.
Jorge Gutiérrez Guillén, CPA
Socio Fundador | JGutierrez Auditores Consultores S.A.
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