¿Cómo elegimos a los Padres de la Patria en Costa Rica?
Una explicación clara, usando el caso de Cartago
Cuando hablamos de elegir a los Padres de la Patria, nos referimos a las personas que llegan a la Asamblea Legislativa y toman decisiones que impactan directamente en la vida del país: las leyes que se aprueban, el control político sobre el Poder Ejecutivo y el rumbo institucional de Costa Rica. Sin embargo, muchas personas votan sin tener claro cómo se eligen realmente los diputados. A diferencia de otras elecciones, en Costa Rica no se vota directamente por nombres individuales, sino por partidos políticos, bajo un sistema que vale la pena comprender para ejercer un voto verdaderamente informado.
En las elecciones legislativas costarricenses, el voto se expresa a favor de partidos políticos, no de personas específicas. Cada partido presenta en cada provincia una lista cerrada y ordenada de candidatos a diputados. Cuando una persona marca un partido en la papeleta legislativa, altera el orden de los candidatos.
Cada provincia del país elige un número fijo de diputados, determinado por ley según su población. En el caso de Cartago, la provincia elige siete diputados. Este número no varía de una elección a otra; lo que sí cambia es cómo se distribuyen esos siete escaños entre los partidos, de acuerdo con los votos que obtenga cada uno.
La asignación de los diputados se realiza mediante un sistema proporcional, administrado por el Tribunal Supremo de Elecciones. Aunque el método utiliza fórmulas matemáticas, el principio es sencillo: a mayor número de votos, mayor número de diputados. No existe un reparto automático ni un límite máximo que impida a un partido obtener todos los escaños si así lo decide el electorado.
Por ejemplo, si en Cartago un partido obtiene aproximadamente el 40 % de los votos, otro el 30 %, un tercero el 20 % y un cuarto el 10 %, los siete diputados se repartirán de forma proporcional. Un resultado posible sería que el primer partido obtenga tres diputados, el segundo, dos, y los otros dos partidos, uno cada uno. Aunque un partido quede en primer lugar, no obtiene todos los escaños, sino solo los que le corresponden según su respaldo electoral.
El sistema también contempla escenarios extremos. Sí, hipotéticamente, el 100 % de las personas votantes en Cartago apoyara a un solo partido, ese partido obtendría los siete diputados de la provincia. No existe un “techo” legal de representación; el resultado refleja fielmente cómo votó la ciudadanía. El porcentaje del 40 %, que a veces se menciona en conversaciones políticas, no es un límite, sino simplemente un resultado común en elecciones reales.
En el escenario opuesto, si los votos se distribuyeran de manera perfectamente igual entre siete partidos distintos, cada uno obtendría un diputado. En ese caso, Cartago quedaría representado de manera totalmente fragmentada, lo que obliga al diálogo, a la negociación y a la construcción de acuerdos en la Asamblea Legislativa de Costa Rica.
Un aspecto fundamental del sistema es que el orden de los candidatos se define antes de las elecciones. Cada partido debe inscribir ante el Tribunal Supremo de Elecciones su lista provincial indicando quién va primero, segundo, tercero y así sucesivamente. Esa orden no puede modificarse después ni el votante puede alterarla. Una vez asignados los escaños, ingresan como diputados los primeros nombres de la lista, según la cantidad de puestos que el partido haya ganado.
Por esta razón, los partidos deben prepararse para cualquier escenario. En provincias como Cartago, donde se eligen siete diputados, quien es responsable es inscribir siete candidaturas. Si un partido presenta menos candidatos que inscritos y obtiene más escaños, esos puestos se pierden y se redistribuyen entre otros partidos. No se trata de una sanción, sino de una consecuencia directa de no haber presentado una lista completa.
En conclusión, el sistema costarricense de elección de los Padres de la Patria busca reflejar fielmente la voluntad del electorado. Votamos por partidos, los diputados se asignan proporcionalmente por provincia, el orden de ingreso está previamente definido y la Asamblea Legislativa termina siendo un espejo del voto ciudadano. Comprender este proceso permite valorar mejor el voto legislativo y asumirlo con la responsabilidad que merece.
Jorge Gutiérrez Guillén
Contador Público Autorizado (CPA)
Socio Fundador – JGutierrez Auditores Consultores S.A.
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