¿Cómo puede impactar en Costa Rica la baja de tasas de interés anunciada por la Reserva Federal de Estados Unidos?
Introducción
El 10 de diciembre de 2025, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anunció su tercer recorte consecutivo en la tasa de referencia, situándola en el rango de 3,5% – 3,75%, el nivel más bajo desde noviembre de 2022. Aunque esta decisión se toma fuera del país, sus efectos alcanzan de manera directa a Costa Rica, una economía pequeña, abierta y muy sensible a los movimientos del dólar. El anuncio llega en un momento complejo: inflación negativa, un colón más fuerte que en cualquier momento desde 2005 y un entorno cambiario que está presionando a sectores clave como turismo, exportaciones y zonas francas.
Si bien el recorte ofrece alivio financiero a nivel internacional, también genera nuevas tensiones internas que el país deberá saber gestionar.
1. Un dólar más débil y un colón cada vez más fuerte
La decisión de la Fed contribuye al debilitamiento del dólar a nivel global, y en Costa Rica este efecto se acentúa por una tendencia que ya venía consolidándose desde 2022. El tipo de cambio llegó a niveles de ₡488–₡490 por dólar en diciembre de 2025, el valor más bajo en dos décadas.
Este comportamiento no se explica únicamente por factores externos. El país recibe altas entradas de dólares por exportaciones, inversión extranjera directa y remesas familiares, mientras mantiene una política monetaria estable y un nivel de oferta de divisas superior al habitual. Bajo estas condiciones, un nuevo recorte de la Fed puede empujar aún más la apreciación del colón, con efectos inmediatos en empresas que dependen de ingresos en dólares.
2. Impacto contable y financiero para las empresas
Las variaciones en tasas internacionales y tipo de cambio tienen efectos directos en los estados financieros bajo NIIF y NIIF para PYMES. Las empresas endeudadas en dólares tienden a experimentar menores gastos financieros, ganancias cambiarias no realizadas y ajustes en el valor de sus obligaciones.
En sectores como turismo y exportaciones, convertir ingresos en dólares a un colón más fuerte comprime los márgenes, modifica la estructura de costos y altera indicadores como el EBITDA y los flujos operativos. La volatilidad también aumenta la necesidad de revisar políticas de cobertura, utilizar contratos forward y ajustar proyecciones financieras. Por otra parte, menores tasas globales reducen el costo financiero total, mejorando razones como la cobertura de intereses y el servicio de la deuda.
3. Turismo y exportaciones: los sectores más golpeados
La temporada alta turística inicia con un dólar débil, lo que significa que visitantes estadounidenses y europeos reciben menos colones por sus dólares y enfrentan precios más elevados en hoteles, tours, alimentación y transporte. Las empresas del sector reportan reducciones de hasta un 25% al convertir ingresos en dólares.
Algo similar ocurre en exportadores, donde la apreciación del colón reduce la rentabilidad y limita la capacidad de reinversión. En las zonas francas, aunque los incentivos fiscales son sólidos, la presión sobre los márgenes en moneda local se vuelve cada vez más evidente. En conjunto, estos efectos podrían trasladarse al empleo, especialmente en regiones costeras y zonas rurales donde la actividad depende del turismo y las exportaciones.
4. Un alivio financiero para deuda pública y privada
No todo es negativo. Una de las principales ventajas del recorte de la Fed es la reducción en los costos financieros globales. Para Costa Rica, esto significa menores gastos al refinanciar eurobonos, mejores condiciones para futuras emisiones y una disminución en los spreads de riesgo soberano.
Para empresas con deuda en dólares —especialmente aquellas con créditos a tasa variable— los beneficios son inmediatos: pagos de intereses más bajos y un flujo de caja más estable.
5. ¿Qué hará el Banco Central de Costa Rica? Un dilema complejo
Con la inflación en terreno negativo y con tasas globales a la baja, el Banco Central tiene espacio para reducir la tasa de política monetaria, actualmente en 3,5%. Sin embargo, cualquier disminución podría fortalecer aún más el colón, lo que intensificaría el impacto sobre exportadores y turismo.
El BCCR debe equilibrar dos objetivos contradictorios: estimular la economía sin provocar una apreciación adicional del tipo de cambio. Se trata de una decisión técnica y políticamente sensible que marcará la dinámica económica de 2026.
6. Sectores beneficiados por un colón fuerte y tasas globales más bajas
Los importadores son de los principales ganadores, ya que pagan menos por materias primas, combustibles, tecnología y bienes terminados. Los deudores en dólares, especialmente con tasas variables, se benefician de menores pagos de intereses. Los consumidores también podrían acceder a productos importados más baratos, siempre que los comercios trasladen la reducción de costos. A nivel macro, el Gobierno puede disfrutar de menores costos de refinanciamiento de deuda externa, liberando espacio fiscal en el mediano plazo.
7. Sectores perjudicados: presión sobre competitividad y empleo
Turismo, exportadores y zonas francas enfrentan disminuciones en márgenes y competitividad. Los servicios turísticos se vuelven más caros para extranjeros. Los exportadores reciben menos colones al convertir ingresos en dólares, y las empresas de zonas francas experimentan dificultades para mantener rentabilidad en moneda local.
En consecuencia, el empleo vinculado al sector externo podría enfrentar desaceleración, menor crecimiento de planillas e incluso ajustes operativos.
8. Perspectiva histórica: un patrón que se repite
Costa Rica ha atravesado ciclos similares. Entre 2008 y 2010, la apreciación del colón afectó exportaciones agrícolas; entre 2015 y 2017 presionó al sector turístico; y entre 2020 y 2022 la volatilidad postpandemia generó movimientos extraordinarios en flujos de inversión.
El patrón común es claro: cuando la apreciación del colón responde a factores externos, el impacto siempre es segmentado y recae desproporcionadamente en sectores que dependen del dólar.
9. Escenarios prospectivos para 2026
En un escenario optimista, el tipo de cambio se estabiliza, las tasas internas disminuyen y el turismo muestra señales de recuperación, impulsado por una mejora global en la movilidad y una normalización de flujos de inversión.
En un escenario base, el colón se mantiene dentro del rango actual, los exportadores continúan bajo presión moderada y el acceso a financiamiento externo mejora de forma gradual.
En un escenario adverso, una caída adicional del dólar podría generar contracción en turismo y zonas francas, así como una reducción significativa del empleo en sectores exportadores. Este es el escenario que más preocupa a analistas y empresarios.
10. Señales de alerta y riesgos a monitorear
Para 2026, será importante observar la volatilidad del tipo de cambio, el nivel de reservas internacionales, las futuras decisiones de la Fed, las expectativas inflacionarias en Costa Rica, el comportamiento del empleo en sectores exportadores y la evolución de los mercados turísticos europeos y norteamericanos.
11. Recomendaciones para empresas y tomadores de decisión
Las empresas exportadoras y del régimen de zona franca deberían revisar sus estructuras de costos y márgenes, diversificar mercados, considerar coberturas cambiarias y renegociar contratos en dólares para mitigar riesgos. El sector turismo puede aplicar estrategias de precios más dinámicas, apuntar a mercados no dolarizados y fortalecer la oferta de valor agregado.
Los consumidores pueden beneficiarse de precios más bajos en tecnología y productos importados, mientras que el Gobierno debe enfocarse en reformas estructurales, mejoras en productividad y estrategias de promoción para sostener la competitividad del país.
Conclusión
El recorte de tasas de la Fed ofrece un alivio financiero, pero también profundiza el reto cambiario que enfrenta Costa Rica. El país debe encontrar un balance entre aprovechar condiciones internacionales más favorables y proteger la competitividad de sectores que generan empleo, exportaciones e inversión.
La forma en que Costa Rica gestione esta combinación de tasas bajas, tipo de cambio apreciado y presiones sectoriales determinará en buena medida el rumbo económico de 2026. Las oportunidades existen, pero requieren visión, prudencia y decisiones estratégicas bien fundamentadas.
Por Jorge Enrique Gutiérrez Guillén, CPA
Socio Director | JGutierrez Auditores Consultores S.A.
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