Costa Rica en estado crítico: corrupción estructural, infiltración criminal y el deber de no quedarnos callados

Por Jorge Gutiérrez Guillén, Contador Público Autorizado

Lo que vivimos en estos días en Costa Rica no es un simple escándalo más. Es el resultado acumulado de años de tolerancia institucional, de normalizar la trampa, de mirar hacia otro lado mientras los tentáculos del crimen organizado se infiltraban silenciosamente en todos los rincones del poder. Hoy ya no hablamos de rumores, sino de hechos concretos: estructuras criminales que operaban dentro de las instituciones que debían combatirlas.

No se trata solo de la captura de un exmagistrado o de lo que diga la DEA. Lo que está saliendo a la luz es mucho más profundo: una corrupción sistémica que ha ido carcomiendo el país desde dentro. Y más allá de los nombres propios, lo que verdaderamente preocupa es la cultura que hemos permitido que se instale: una donde la impunidad parece más fuerte que la justicia, y donde los intereses personales se anteponen al bien común.

Desde mi experiencia profesional, puedo decir que este fenómeno no nació ayer. Durante años hemos visto cómo la evasión fiscal se convirtió en un “deporte nacional”, cómo los atajos eran justificados en nombre de la supervivencia, cómo la ética se relativizó en el discurso diario. Y esa mentalidad ha permitido que estructuras criminales encuentren terreno fértil para operar, no solo en barrios vulnerables, sino en entidades públicas, financieras, políticas y judiciales.

Lo que nos ocurre como país no es solo un problema de seguridad: es un problema de valores. Hemos fallado como sociedad en trazar una línea clara entre lo correcto y lo inaceptable. Por eso, hoy más que nunca, se requiere valentía, no solo para señalar lo que está mal, sino para actuar con coherencia desde cualquier rol que ocupemos.

En mi caso, como auditor, el llamado es claro: ejercer el escepticismo profesional no es un trámite, es una obligación ética. Pero este llamado va más allá de mi gremio. Costa Rica necesita más ciudadanos comprometidos, más funcionarios que no cedan ante presiones, más empresarios que rechacen negocios oscuros, más profesionales que digan no cuando algo huele mal.

Este no es momento de indiferencia ni de cinismo. Es momento de revisar lo que hemos permitido, de exigir consecuencias reales, y sobre todo, de no caer en la costumbre de que el escándalo de hoy será olvidado mañana. Si de verdad queremos que este país tenga un futuro digno, debemos empezar por limpiar nuestras instituciones, nuestras prácticas, y también nuestras pequeñas decisiones del día a día.

Costa Rica sigue teniendo muchas cosas valiosas. Pero si no protegemos la justicia, la integridad y el respeto a la ley, lo perderemos todo. Este es el momento de sacudir la rama, de dejar caer lo podrido, y de sembrar con responsabilidad una nueva manera de hacer las cosas. Cada uno de nosotros tiene un papel que jugar.

Jorge Gutiérrez Guillén
Contador Público Autorizado – CPA
Socio Director – JGutierrez Auditores Consultores S.A.
www.consultoresjg.com

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