Costa Rica en la cuerda floja: la presión arancelaria que golpea al agro y amenaza al sector médico

Costa Rica siempre ha visto en Estados Unidos a su socio comercial más importante. Casi la mitad de lo que producimos para exportación cruza sus fronteras, y durante años nos beneficiamos de condiciones preferenciales bajo el DR-CAFTA. Sin embargo, en pocos meses el escenario cambió drásticamente:

  • En agosto 2025, un aumento arancelario del 10% al 15% golpeó directamente a la piña, el banano y el café oro.
  • En octubre 2025, el turno lo tiene la industria de dispositivos médicos, con una investigación que podría imponer gravámenes adicionales.

Estas dos noticias, aunque parecen referirse a sectores distintos, se conectan en una misma preocupación: la fragilidad de un modelo de desarrollo económico demasiado dependiente de un solo mercado.

El primer golpe: el agro bajo un 15%

El 7 de agosto de 2025 marcó un antes y un después para los productores agrícolas. El Ministerio de Comercio Exterior (Comex) había negociado dos veces con la USTR (Oficina del Representante Comercial de EE. UU.) para mantener el 0%, pero el resultado fue un incremento inesperado al 15%.

Los productos más afectados fueron:

  • Piña
  • Banano
  • Café oro

Estos bienes, que no solo son parte de la economía sino de la identidad costarricense, quedaron en desventaja frente a competidores regionales. Mientras tanto, Nicaragua mantiene un 18%, pero Guatemala, El Salvador y Honduras conservan el 10%, y México goza de un 0% bajo el TMEC para sectores estratégicos como dispositivos médicos.

El mensaje de Washington fue claro: los reclamos pendientes —impuestos selectivos al alcohol, restricciones fitosanitarias, regulaciones sobre productos animales, licitaciones públicas y propiedad intelectual— se convirtieron en argumentos para castigar con aranceles.

El segundo frente: dispositivos médicos bajo amenaza

Dos meses después, Estados Unidos abrió una consulta pública bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, destinada a evaluar si las importaciones de dispositivos médicos afectan la seguridad nacional. Detrás de ese procedimiento técnico se esconde una amenaza real: un nuevo arancel al sector que hoy sostiene nuestra economía.

Los números son contundentes:

  • Entre enero y agosto de 2025, la industria de equipo de precisión y médico representó el 48% de las exportaciones nacionales.
  • Ese mismo sector generó el 13% del PIB costarricense.
  • En ese período se exportaron $4.957 millones en dispositivos médicos, de los cuales el 68% tuvo como destino el mercado estadounidense.

Costa Rica es ya el segundo exportador de dispositivos médicos en Latinoamérica, solo detrás de México. Pero este éxito se vuelve una vulnerabilidad cuando depende de un único socio, especialmente en un contexto político como el de la administración Trump, que no titubea en usar los aranceles como arma de negociación.

Dos realidades, una misma advertencia

Lo agrícola y lo médico parecen pertenecer a mundos distintos, pero en el fondo son capítulos de la misma historia. Ambos muestran:

  1. Dependencia excesiva de EE. UU.: en 2024, el 47% de las exportaciones nacionales tuvieron como destino el mercado estadounidense.
  2. Competitividad en riesgo: mientras Costa Rica sube al 15%, otros países de la región mantienen mejores condiciones.
  3. Debilidades estructurales internas: altos costos energéticos, trámites burocráticos, rigidez laboral y un tipo de cambio volátil.
  4. Efecto dominó: el arancel agrícola afecta la base tradicional exportadora, y la amenaza al sector médico pone en riesgo la estabilidad del principal motor actual.

¿Qué hacer? Caminos posibles

La respuesta no puede ser solo reactiva ni coyuntural. Requiere visión estratégica y valentía política.

  • Diplomacia activa y técnica: fortalecer la incidencia en Washington y usar los canales multilaterales como respaldo.
  • Diversificación de mercados: consolidar acuerdos con Ecuador, Emiratos Árabes Unidos, Israel y el Acuerdo Transpacífico; potenciar el mercado europeo.
  • Impulso a sectores emergentes: semiconductores, agroindustria avanzada, tecnología 4.0, industria aeroespacial y energías limpias.
  • Reforma interna de competitividad: modernizar legislación laboral, abaratar costos energéticos, agilizar trámites y mejorar infraestructura logística.

Conclusión: entre la urgencia y la visión

Costa Rica está en una encrucijada. El aumento arancelario al agro ya es una realidad. La amenaza a los dispositivos médicos pende como una espada de Damocles. Ambos casos nos recuerdan que la estabilidad no puede descansar en un solo socio, por cercano que sea.

La lección es clara: necesitamos diversificar, modernizar y apostar por nuevos sectores, antes de que las decisiones tomadas en otro país sigan dictando el rumbo de nuestra economía.

Hoy, más que nunca, la competitividad nacional depende de actuar con visión de largo plazo, para que el futuro no lo definan los aranceles de Washington, sino las decisiones soberanas que Costa Rica tome con inteligencia y coraje.

✍️ Jorge Gutiérrez Guillén, CPA
Socio Fundador | JGutierrez Auditores Consultores S.A.
Costa Rica
+506 2552-5433 | +506 8811-5090
✉️ [email protected] | 🌐 consultoresjg.com

Fuentes consultadas:

  • El Financiero, agosto y octubre 2025 (Tatiana Soto Morales).
  • Ministerio de Comercio Exterior de Costa Rica (Comex).
  • Procomer, estadísticas de exportación 2025.
  • Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco).

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