¿Siente que le Empujan a Renunciar?

Descubra el ‘Quiet Firing’ o Despido Silencioso

En medio de la creciente discusión sobre condiciones laborales y gestión del talento, surge el concepto de ‘quiet firing’ o despido silencioso. Esta práctica, poco visible pero profundamente impactante, se ha convertido en una estrategia utilizada por algunos empleadores para inducir la renuncia de trabajadores sin recurrir a un despido formal.

I. Introducción

El término “quiet quitting” se popularizó hace pocos meses para describir la actitud de empleados que, ante la insatisfacción o el cansancio, deciden limitar su esfuerzo laboral al mínimo. Sin embargo, este fenómeno tiene su contraparte en el “quiet firing”, en el cual son los empleadores quienes, mediante acciones sutiles y a menudo encubiertas, buscan empujar a ciertos trabajadores a renunciar.

II. ¿Qué es el Despido Silencioso?

El despido silencioso consiste en una serie de prácticas deliberadas por parte de jefaturas o empleadores con el objetivo de inducir la renuncia del trabajador. Cristina Cubero, consultora en talento y transformación organizacional de Origami, lo describe de la siguiente manera:

“Es un proceso que suele caracterizarse por una evidente invisibilidad, anulación y bloqueo de crecimiento. Se trata de una experiencia dolorosa, agotadora y que revela el uso negativo del poder y la falta de transparencia organizacional.”

Aunque el término “quiet firing” es relativamente reciente, expertos señalan que se trata de una práctica que viene desarrollándose desde hace mucho tiempo en ciertos entornos laborales.

III. Estrategias y Tácticas Utilizadas

Diversas fuentes, como la publicación Business Insider y estudios de la Harvard Business Review, han identificado varias formas en que los empleadores pueden ejercer el despido silencioso. Entre estas tácticas destacan:

  • Restricciones en el desempeño: Imponer límites sobre dónde y cómo debe trabajar el empleado.
  • Sobredimensionar errores: Exagerar fallos o faltas para crear un ambiente desfavorable.
  • Reducción de beneficios: Eliminar o disminuir ventajas previamente otorgadas.
  • Elevación de expectativas: Establecer metas de desempeño excesivamente altas o inalcanzables.
  • Bloqueo de crecimiento: Negar oportunidades de ascenso o incremento salarial.
  • Ambiente negativo: Fomentar un clima hostil que haga dudar al trabajador de su relevancia dentro de la empresa.

Estas medidas, que a menudo carecen de justificación, tienen como objetivo final que el empleado decida abandonar la organización de manera “voluntaria”.

IV. Perspectiva de los Expertos

Investigadores como los profesores Forrest Morgeson y Ayalla Ruvio, de la Universidad de Michigan, destacan que estas prácticas generan sentimientos de impotencia y desvalorización en los trabajadores, quienes pueden llegar a sentirse irrespetados y sin oportunidades reales de desarrollo. En entornos virtuales, estas dinámicas se intensifican, aumentando el aislamiento y la sensación de anulación.

Además, Cubero subraya que el despido silencioso es síntoma de una cultura corporativa poco ética y opaca, en la que se abusa del poder y se evade la responsabilidad de gestionar adecuadamente las relaciones laborales.

V. Opciones para el Trabajador

Ante la percepción de estar siendo objeto de despido silencioso, los empleados pueden adoptar diferentes estrategias:

  • Documentar y comunicar: Registrar logros y situaciones injustas, y comunicarse proactivamente con sus superiores para buscar mejoras.
  • Asesoría profesional: Si la situación se vuelve insostenible, buscar apoyo legal y psicológico para evaluar si se configura un caso de acoso laboral o una violación de derechos.
  • Quiet Quitting como respuesta: Algunos trabajadores optan por “desconectarse” y hacer solo lo mínimo, aunque esta estrategia puede ser solo una solución temporal para aliviar el estrés.

Según expertos, identificar tempranamente estas prácticas es crucial para enfrentar la situación y preservar las oportunidades de desarrollo profesional.

VI. Alternativas de Gestión para las Empresas

Para evitar caer en prácticas de despido silencioso, se recomienda que las empresas:

  • Planifiquen el ciclo de vida del colaborador: Incluir estrategias claras para la salida o transición de los empleados, garantizando un proceso justo y transparente.
  • Fomenten la comunicación abierta: Establecer canales de diálogo en los que se puedan abordar inquietudes y conflictos de manera oportuna.
  • Implementen procesos de evaluación robustos: Diseñar sistemas de desempeño y mapas de carrera que sean justos y basados en criterios objetivos.
  • Consideren el outplacement estratégico: Apoyar la reubicación profesional de los empleados cuando la separación sea inevitable, minimizando el impacto negativo en ambas partes.

VII. Conclusión

El despido silencioso o “quiet firing” representa una estrategia oculta que, aunque evita procesos formales de despido, puede tener consecuencias devastadoras para la salud emocional y profesional de los trabajadores. Reconocer y abordar estas prácticas es fundamental para construir entornos laborales más éticos, transparentes y respetuosos. Tanto empleadores como empleados deben estar atentos a estas dinámicas para garantizar relaciones laborales justas y equitativas.

Fuente: El Financiero

Jorge Gutierrez Guillen

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