El Talón de Aquiles del ROP: Jubilados sin protección ante la volatilidad financiera

El Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROP) atraviesa un punto crítico: las personas próximas a pensionarse no cuentan con mecanismos de salida que las protejan de la volatilidad financiera, un vacío estructural reconocido tanto por la Superintendencia de Pensiones (Supén) como por las propias Operadoras de Pensiones Complementarias (OPC).

A 25 años de su creación, el sistema aún no ofrece un “aterrizaje seguro” para quienes ya deberían estar transitando hacia una etapa de menor exposición al riesgo.

El origen del problema: un modelo que nunca tuvo un “escudo de salida”

Desde su diseño en el año 2000, con la entrada en vigor de la Ley N.º 7983, el ROP opera bajo un esquema de capitalización individual: cada persona acumula sus propios fondos mediante aportes equivalentes al 4,25% del salario reportado, donde:

  • 1% lo aporta el trabajador.
  • 3,25% lo aporta el patrono.

Este ahorro se invierte en mercados financieros.
Por lo tanto:

El ROP nunca fue concebido para “desconectarse del riesgo”, ni siquiera al llegar a la edad de jubilación.

Supén lo confirma: no existen instrumentos que permitan detener la volatilidad; lo que sí existe es regulación para diversificar, pero sin eliminar por completo el riesgo de minusvalías (pérdidas momentáneas por caída en el valor de los activos).

El grupo más afectado: quienes están a las puertas del retiro

Según los datos actuales, 82.961 personas entre 59 y 100 años ya están viviendo el impacto directo del mercado. Este es el grupo más vulnerable, pues tienen poco margen para recuperarse si ocurre una caída fuerte antes de pedir su pensión.

A esto se suma un segundo grupo decisivo: 334.377 afiliados entre 45 y 59 años, quienes deberían estar migrando a estrategias más conservadoras, pero hoy permanecen en un fondo único, expuesto al mismo nivel de riesgo que los más jóvenes.

Este diseño igual para todos es precisamente lo que crea la vulnerabilidad sistémica.

Las OPC coinciden: no existe salida sin riesgo, pero sí hay mejoras posibles

Las operadoras Vida Plena, BN Vital, BCR Pensiones y la OPC de la CCSS comparten varias conclusiones:

a) El riesgo no puede eliminarse, solo gestionarse mejor

No existe una estrategia financiera que garantice protecciones absolutas contra la volatilidad.
Sin embargo, una adecuada diversificación y un manejo prudente del portafolio pueden disminuir la severidad de las pérdidas temporales.

b) El acompañamiento del afiliado es clave

La OPC de la CCSS recomienda no solicitar la pensión en momentos de mercados inestables, pues eso puede convertir una minusvalía temporal en una pérdida permanente.
Es decir, el momento en que se pide la pensión sí importa.

c) Reglamentos modernos para un sistema envejecido

Varias operadoras señalan que el ROP necesita actualizar su marco operativo para:

  • Permitir más flexibilidad en las inversiones,
  • Crear reglas diferenciales para perfiles distintos,
  • Proteger a los mayores sin sacrificar a los jóvenes.

La reforma pendiente: los Fondos Generacionales

La herramienta más citada para corregir el problema ya está diseñada, pero no implementada: los Fondos Generacionales.

¿Qué son?

Un sistema que clasifica a cada afiliado según su año de nacimiento y lo ubica en un fondo con un nivel de riesgo adecuado para su etapa de vida.

  • Fondo D: jóvenes — mayor riesgo, mayor retorno.
  • Fondo C/B: edad intermedia — riesgo moderado.
  • Fondo A: cercanos al retiro — renta fija y estabilidad.

¿Por qué no operan en Costa Rica?

El Conassif suspendió su implementación hasta marzo de 2026.
Mientras tanto, todos los afiliados continúan en un solo esquema, sin protección diferenciada.

Esto deja al sistema sin la herramienta que, internacionalmente, se considera la más eficiente para evitar pérdidas severas justo antes del retiro.

El fondo de desacumulación: otra opción con alto potencial

BN Vital propone además la creación de un fondo de desacumulación, un vehículo que permitiría trasladar de manera gradual y programada los ahorros de los futuros pensionados hacia instrumentos más conservadores.

Este mecanismo ofrece dos ventajas:

  • Reduce el impacto de choques bruscos del mercado antes del retiro.
  • Permite planificar pagos mensuales estables durante la etapa pensionaria.

Hoy Costa Rica carece de este instrumento, pese a que es común en modelos más consolidados.

Conclusión: el sistema no es frágil… pero sí incompleto

El ROP es una herramienta indispensable para complementar la pensión básica (IVM). Ha crecido, se ha consolidado y ha generado rendimientos positivos en el largo plazo.

Pero:

El ROP sigue teniendo un vacío crítico: no protege de manera suficiente a quienes ya no tienen tiempo para recuperarse de las fluctuaciones del mercado.

La discusión ya no es si hay riesgo eso es inherente al sistema, sino cómo y cuándo deben implementarse las soluciones:

  • Fondos Generacionales,
  • Fondos de desacumulación,
  • Mejor acompañamiento al afiliado,
  • Mayor flexibilidad regulatoria.

El envejecimiento del país y el volumen de personas en etapa pre-jubilatoria hacen que este tema deje de ser técnico: es un asunto de seguridad económica y dignidad para el pensionado costarricense.

Jorge Gutiérrez Guillén, CPA
Socio Fundador | JGutierrez Auditores Consultores S.A.
Costa Rica | 🌐consultoresjg.com
+506 2552-5433 | +506 8811-5090
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