Honorarios, Ética y Calidad: Una Conversación Necesaria para la Contaduría Pública en Costa Rica

En Costa Rica, la Contaduría Pública se sustenta en un marco técnico y ético que nos exige actuar con responsabilidad, independencia y transparencia. La Ley N.º 1038, el Código de Ética del Colegio, las circulares vigentes y las normas internacionales, como NIA, NIEA 3000, NISR 4400 e ISQM 1 y 2, definen con claridad cómo debe ejercerse nuestra profesión.

Pero más allá de la norma, existe una realidad cotidiana que muchos vivimos:
nuestro trabajo está siendo desvalorizado en el mercado, y eso está afectando la calidad del servicio y la dignidad del gremio.

Hoy vemos cómo se ofrecen auditorías, certificaciones y servicios contables a precios tan bajos que resulta imposible cumplir, con honestidad, los requerimientos técnicos y el nivel de calidad que la profesión exige. Y este fenómeno, aunque parezca un problema comercial, en realidad es mucho más profundo: un problema ético y humano.

El impacto real de los honorarios bajos: más que números, es responsabilidad

Cuando un CPA acepta un encargo por un precio que no guarda relación con el trabajo, el tiempo y la responsabilidad que implica, ocurren varias cosas:

1. Se compromete la calidad del servicio

Cumplir con ISQM 1 y 2 no es opcional:

  • debemos documentar,
  • revisar,
  • supervisar,
  • mantener controles,
  • capacitar al equipo,
  • garantizar independencia,
  • resguardar evidencia.

Esto requiere tiempo, inversión y dedicación.
Si el honorario no cubre ni lo básico, la calidad se sacrifica, aunque el profesional no lo desee.

2. Se deteriora la imagen de la profesión

Cuando algunos cobran montos simbólicos, inevitablemente se crea la idea de que nuestro trabajo “vale poco”.
Pero quienes ejercemos con rigor sabemos que detrás de cada certificación, auditoría o informe hay horas de análisis, conversaciones difíciles, decisiones técnicas y responsabilidad legal.

3. Se genera un círculo de competencia desleal

Clientes desinformados empiezan a comparar tarifas sin entender qué están recibiendo a cambio.
Los profesionales que sí cumplen con el marco técnico quedan en desventaja.
Y el mercado, poco a poco, se acostumbra a precios que no reflejan el verdadero valor del servicio.

No se trata solo de “ganarle al otro”:
se trata de no destruir el terreno en el que todos debemos trabajar.

El trasfondo ético que no podemos ignorar

El Código de Ética es claro: debemos proteger la dignidad de la profesión y actuar con competencia y objetividad.

Aceptar trabajos a precios que no permiten cumplir con los estándares es, en esencia, una forma de desviar el ejercicio profesional hacia lo superficial. Y al final, tanto el cliente como el CPA quedan expuestos a riesgos que pudieron evitarse.

Además, el propio sistema de calidad exige rigor, orden y trazabilidad. No es viable esperar trabajos de alta calidad cuando los honorarios no permiten dedicar el tiempo que cada encargo requiere.

Por qué considero que este es el mayor problema del gremio

Porque este tema toca todo:

  • la percepción pública,
  • la ética,
  • la calidad,
  • el respeto entre colegas,
  • la sostenibilidad de la profesión,
  • y la confianza del país en los informes que emitimos.

Podemos tener normas de primer nivel y tecnología avanzada, pero si como gremio no valoramos nuestro trabajo, ninguna regulación podrá sostenernos.

Una propuesta para avanzar como profesión

Desde mi experiencia, creo que el Colegio puede desempeñar un papel clave fortaleciendo tres áreas:

1. Seguimiento ético y disciplinario más claro

No para sancionar indiscriminadamente, sino para establecer límites saludables y coherentes con las exigencias normativas.

2. Revisión técnica de los precios de referencia

En línea con la complejidad real de cumplir ISQM, NIA y las normas de aseguramiento.

3. Educación y concientización gremial

Necesitamos reconstruir una cultura en la que el CPA entienda que cobrar lo justo no es un acto comercial, sino un acto de ética profesional.

Esta no es una lucha entre colegas; es un llamado a elevar el estándar de toda la profesión.

Conclusión

La Contaduría Pública es una profesión de confianza. Cada informe, cada certificación y cada auditoría tiene un impacto real en decisiones que afectan vidas, empresas y comunidades.

Por eso, necesitamos honorarios que reflejen la verdad:
que detrás de nuestro trabajo hay responsabilidad, preparación, calidad y un compromiso genuino con el país.

Trabajar por tarifas irrisorias no solo nos afecta a nivel individual; también afecta la credibilidad del gremio y la calidad del servicio que la sociedad espera de nosotros.

Creo que ha llegado el momento de hablarlo abiertamente, de proponer soluciones y de devolver a nuestra profesión el valor que merece. Estoy dispuesto a presentar formalmente una propuesta ante la Fiscalía del Colegio, porque este es un problema que no se resuelve solo, y que necesita la participación de todos.

Jorge Enrique Gutiérrez Guillén, CPA
Socio Fundador | JGutierrez Auditores Consultores S.A.
Autorizado por SUGEVAL, SUGEF, SUPEN y SUGESE
consultoresjg.com | +506 8811-5090 | [email protected]

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