Uno de cada cinco costarricenses vive con menos de ₡3.000 al día, según el INEC
Aunque Costa Rica se ubica entre los países de ingreso medio-alto, su realidad social refleja una profunda brecha económica. Los datos de la Encuesta Nacional de Hogares 2025 (ENAHO) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) revelan que uno de cada cinco costarricenses sobrevive con menos de ₡3.000 diarios, evidenciando que el crecimiento económico no se traduce en bienestar equitativo.
Radiografía del quintil más vulnerable
El quintil I (es decir, el 20 % más pobre de la población) agrupa a cerca de 377.770 hogares, equivalentes a 1,09 millones de personas. Para estar en este grupo, el ingreso mensual por persona debe ser inferior a ₡88.151, cifra insuficiente para cubrir la Canasta Básica Total.
El ingreso per cápita de este grupo se encuentra por debajo de las líneas oficiales de pobreza:
- Pobreza urbana: ₡127.150
- Pobreza rural: ₡98.716
La situación es aún más crítica para el 10 % más vulnerable, cuyos hogares registran ingresos promedio de ₡63.828 mensuales en zonas urbanas (₡20.319 por persona) y ₡42.026 en zonas rurales (₡13.379 per cápita), equivalentes al 16 % y 11,4 % del salario mínimo, respectivamente.
Nota: el “quintil” divide a la población en cinco grupos iguales según su nivel de ingreso, del 20 % más pobre al 20 % más rico.
Geografía de la desigualdad
La pobreza tiene un rostro territorial bien definido. Las regiones con mayor incidencia son:
- Huetar Caribe: 24,9 %
- Brunca: 23,8 %
- Huetar Norte: 21,1 %
- Pacífico Central: 20,5 %
- Chorotega: 18,7 %
En contraste, la Región Central presenta la menor incidencia, con solo 10,8 %, menos de la mitad del promedio nacional (15,2 %).
La brecha urbano-rural también es pronunciada: el ingreso promedio en zonas urbanas (₡1.355.642) supera en 39 % al de las zonas rurales (₡827.547).
Ingresos y dependencia estatal
El ingreso del quintil más pobre proviene de una combinación precaria de fuentes:
| Fuente de ingreso | Quintil I | Promedio nacional | Quintil V |
|---|---|---|---|
| Salarios | 61,8 % | 63,7 % | 69,5 % |
| Subsidios y becas | 16 % | 2,8 % | 0,1 % |
| Transferencias varias | 15 % | 8,5 % | 2,3 % |
| Ingresos autónomos y rentas | 0,5 % | 4,9 % | 7,6 % |
Esta composición evidencia una fuerte dependencia del apoyo estatal y una limitada generación de ingresos propios.
La trampa de la informalidad
El 79,5 % de quienes ganan menos de un salario mínimo trabajan en condiciones informales, sin seguro de salud contributivo, pensión o derechos laborales básicos.
Durante el segundo trimestre de 2025, más de 810.000 personas laboraban en la informalidad, una cifra que ha crecido de forma sostenida en la última década.
La informalidad impide cotizar para pensiones, acceder a crédito y estabilizar ingresos, atrapando a los hogares en un ciclo de vulnerabilidad estructural.
La brecha estructural
El desequilibrio entre los extremos es profundo:
- El quintil I recibe solo 4,6 % del ingreso nacional.
- El quintil V concentra 47,9 %.
- Una persona del quintil más alto gana 15 veces más que una del quintil más bajo.
En números absolutos, un hogar del quintil superior percibe ₡2.897.190 mensuales, frente a ₡275.771 del quintil inferior, una diferencia de ₡2.621.419.
Además, los hogares pobres tienden a ser más numerosos (3,14 personas) que el promedio nacional (2,83 personas), lo que aumenta la presión económica.
Perfil social del quintil I
El retrato del quintil más bajo revela múltiples carencias:
- Predominan zonas rurales y periféricas.
- Jefaturas con educación primaria o inferior.
- Empleos no calificados y temporales.
- 44,8 % sin seguro de salud contributivo.
- 25,4 % con carencia de acceso a Internet.
- Viviendas precarias y con alto grado de hacinamiento.
Estas condiciones aumentan la exposición a crisis económicas o sanitarias y limitan la movilidad social ascendente.
Costa Rica ante la OCDE
Pese a su condición de país de ingreso medio-alto, Costa Rica presenta el índice de desigualdad más alto entre los países miembros de la OCDE.
La diferencia de ingresos entre el quintil más alto y el más bajo (15,1 veces) casi triplica el promedio de la organización (5,4 veces).
Esto evidencia que el desarrollo institucional y social no se ha traducido en equidad económica.
Reflexión final
Los resultados de la ENAHO 2025 confirman que la desigualdad costarricense es un fenómeno estructural. No basta con crecimiento económico ni transferencias asistenciales: el reto radica en formalizar el empleo, fortalecer la educación técnica, descentralizar las oportunidades productivas y promover una política fiscal más progresiva.
Sin un enfoque integral, Costa Rica seguirá siendo un país de indicadores estables, pero de realidades profundamente desiguales.
Jorge Gutiérrez Guillén, CPA
Socio Fundador | JGutierrez Auditores Consultores S.A.
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