El superávit primario se diluye: así presiona la debilidad de los ingresos la salud fiscal de Costa Rica
El colchón fiscal ya no es el mismo
La trayectoria fiscal de Costa Rica sigue mostrando disciplina, pero con un margen de maniobra cada vez menor. El dato más revelador es el deterioro del superávit primario, es decir, la diferencia positiva entre ingresos y gastos antes del pago de intereses. Al cierre de 2025, ese superávit se ubicó en 0,94% del PIB, por debajo del 2,0% registrado en 2022, lo que confirma una erosión sostenida del espacio fiscal con el que arrancó la actual administración.
Ese cambio no es menor. El superávit primario ha sido una de las principales anclas para estabilizar la deuda pública y sostener la narrativa de consolidación fiscal. Pero cuando ese colchón se reduce de forma persistente, la lectura cambia: el país sigue siendo fiscalmente más ordenado que hace algunos años, pero ya no cuenta con la misma holgura para absorber choques, financiar inversión pública o responder a presiones sociales sin recurrir más al endeudamiento.
El problema no está solo en el gasto, sino en la capacidad de recaudar
El deterioro reciente no se explica por una explosión del gasto total. De hecho, el gasto del Gobierno Central cerró 2025 en 17,8% del PIB, por debajo del 18,4% de 2022, mientras que el gasto primario bajó de 14,0% a 13,5% del PIB en ese mismo periodo. Además, el pago de intereses cayó de 4,8% a 4,35% del PIB entre 2024 y 2025, ayudado por menores costos financieros y por el efecto cambiario sobre la deuda externa.
La presión más visible viene por el lado de los ingresos. Hacienda reporta que los ingresos totales representaron 14,4% del PIB en 2025, por debajo del 15,98% de 2022, mientras que los ingresos tributarios bajaron a 12,8% del PIB, desde 13,2% en 2024 y 13,7% en 2022. En términos nominales, los ingresos totales sí crecieron ligeramente en 2025 frente a 2024, un 0,8%, pero ese aumento fue débil y claramente insuficiente para sostener el mismo peso relativo dentro de la economía.
Esa diferencia es clave. No se trata necesariamente de un colapso absoluto de la recaudación, sino de una recaudación que pierde fuerza respecto al tamaño de la economía y respecto a las necesidades fiscales del país. Eso vuelve más frágil la consolidación alcanzada en años anteriores.
Renta e IVA muestran señales de enfriamiento
El debilitamiento se observa con claridad en los principales pilares tributarios. Según las cifras oficiales, los ingresos tributarios cerraron 2025 en ₡6,62 billones, con un crecimiento de apenas 0,7% frente a 2024. Hacienda también reporta que dentro de esa estructura, el impuesto sobre la renta y el IVA concentran la mayor parte del total tributario: el primero aportó 37,0% y el segundo 36,3%.
Como porcentaje del PIB, ambos muestran un desgaste. El impuesto sobre la renta pasó de 5,29% del PIB en 2022 a 4,73% en 2025, mientras el IVA bajó de 4,77% en 2022 a 4,65% en 2025. Este comportamiento refuerza la idea de que el país enfrenta una menor tracción recaudatoria en los tributos más importantes del sistema.
El déficit mejora un poco, pero no por una base fiscal más fuerte
Cuando se incorpora el pago de intereses, el panorama deja de ser superavitario. El déficit financiero cerró 2025 en 3,4% del PIB, una leve mejora frente al 3,7% de 2024, pero todavía peor que el 2,4% observado en 2022. Hacienda atribuye parte de esa mejora reciente al menor pago de intereses, no a una recuperación robusta de los ingresos.
Eso significa que la mejoría del déficit no debe confundirse con una solución estructural. En el fondo, la corrección observada en 2025 descansó en buena medida sobre factores financieros favorables, mientras la base tributaria siguió perdiendo dinamismo. Si esas condiciones dejan de ser tan benignas, la presión sobre las cuentas públicas podría reactivarse con rapidez.
La deuda vuelve a tocar la zona crítica
Otro elemento que complica la lectura fiscal es la deuda. Hacienda indicó que durante diez meses de 2025 la relación deuda/PIB se mantuvo por debajo de 60%, pero que en noviembre y diciembre volvió a superar ese umbral. Ese dato es especialmente relevante porque el 60% del PIB activa el tramo más restrictivo de la regla fiscal costarricense, limitando aún más el crecimiento futuro del gasto.
La combinación de menor superávit primario, déficit financiero persistente y deuda nuevamente sobre el umbral crítico reduce el margen de acción para la próxima administración. En otras palabras, Costa Rica llegará al siguiente ciclo político con finanzas más ordenadas que en el pasado reciente, pero con menos espacio para maniobrar.
El FMI ve progreso, pero insiste en profundizar cambios
El Fondo Monetario Internacional ha reconocido el avance macroeconómico de Costa Rica y la fortaleza de sus marcos de política económica. En su consulta del Artículo IV de 2025, destacó el progreso alcanzado gracias a fundamentos sólidos, políticas firmes y marcos institucionales robustos. Pero también advirtió que será necesario institucionalizar esos avances para sostener el crecimiento de largo plazo y elevar el nivel de vida.
Eso encaja con la lectura fiscal actual: el país logró mejoras importantes, pero ahora enfrenta el reto más difícil, que es volver sostenible esa consolidación en un entorno donde los ingresos ya no crecen con la misma fuerza y donde la deuda limita el margen presupuestario.
Las agencias aún premian la disciplina, pero el mercado seguirá mirando la consistencia
Pese a estas señales de desgaste, Costa Rica conserva una percepción externa relativamente favorable. Fitch revisó la perspectiva soberana a positiva en febrero de 2025 y luego afirmó la calificación BB con perspectiva positiva en diciembre de 2025. Moody’s, por su parte, elevó la nota del país a Ba2 en septiembre de 2025 y cambió la perspectiva a estable.
Estas mejoras reflejan que el mercado todavía reconoce la disciplina fiscal, la mejor gestión de deuda y la estabilidad macroeconómica reciente. Pero también implican una advertencia implícita: esas señales positivas dependen de que Costa Rica mantenga consistencia en su política fiscal y capacidad de corrección. Si la debilidad de los ingresos se consolida y la política se paraliza, el respaldo externo puede empezar a deteriorarse.
El verdadero reto para el próximo Gobierno
La discusión de fondo ya no es únicamente cuánto recortar o cómo contener el gasto. El verdadero reto será cómo reconstruir la capacidad recaudatoria sin asfixiar la actividad económica. Con la regla fiscal entrando en una fase más restrictiva y la deuda nuevamente por encima del 60% del PIB al cierre de 2025, el próximo Gobierno tendrá menos libertad para expandir el presupuesto y más presión para fortalecer ingresos, combatir evasión, revisar exoneraciones y reordenar prioridades.
En esa tensión se jugará buena parte de la estabilidad fiscal de los próximos años. Costa Rica no está ante una crisis inmediata de descontrol del gasto, pero sí frente a una señal clara de desgaste en su motor de ingresos. Y cuando el superávit primario empieza a evaporarse, lo que se pone a prueba no es solo la contabilidad pública, sino la capacidad del Estado para sostener inversión, credibilidad y gobernabilidad económica.
Conclusión
La dilución del superávit primario confirma que la salud fiscal de Costa Rica sigue siendo mejor que en etapas más críticas, pero ya no tan sólida como al inicio de la actual administración. El gasto ha mostrado contención, los intereses han cedido y las calificadoras aún valoran el esfuerzo, pero la pérdida de fuerza en los ingresos tributarios empieza a convertirse en el principal foco de vulnerabilidad.
La señal de fondo es clara: el país no puede depender indefinidamente de condiciones financieras favorables para sostener su ajuste. Sin una base recaudatoria más robusta, el superávit primario seguirá estrechándose y la consolidación fiscal se volverá más frágil. Para la próxima administración, el desafío será navegar entre una regla fiscal más dura, una deuda que volvió a cruzar el 60% del PIB y una estructura de ingresos que necesita fortalecerse si se quiere preservar la estabilidad alcanzada.
Jorge Gutiérrez Guillén, CPA
Socio Fundador, JGutierrez Auditores Consultores S.A.
Fuentes:
- Ministerio de Hacienda de Costa Rica, Informe resultados fiscales al cierre del 2025 y comunicado oficial sobre cifras fiscales del Gobierno Central.
- Fondo Monetario Internacional (FMI), Consulta del Artículo IV 2025 para Costa Rica, con evaluación del desempeño macroeconómico y retos para consolidar avances fiscales.
- Fitch Ratings, revisión de perspectiva a positiva en febrero de 2025 y confirmación de la calificación soberana BB con perspectiva positiva en diciembre de 2025.
- Moody’s, reportes y seguimiento de calificación soberana de Costa Rica en 2025.
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